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You are not alone
Person with a lived experience of cancer

Cristina, Spain

En una revisión ginecológica rutinaria, me detectaron un cáncer de mama. Cuando me dieron los resultados, lo primero que hice fue llamar a mis hermanos y, al llegar a casa, se lo expliqué a mi marido y a mis hijos adolescentes, que lo encajaron muy bien.

Después llegaron las dudas: cómo iría todo, cuándo me operarían, pero yo vivía el día a día. Aunque algunas personas me recomendaron no dejar de trabajar, tomé la decisión de dedicarme tiempo a mí misma.

Una vez recuperada, la principal inquietud fue volver al trabajo, por todo lo que ello conllevaba: regresar al estrés, no saber si podría afrontar ocho horas seguidas… La meditación me ayudó a enfrentar ese miedo. Cuando llegaba el momento en el que pensaba que me reincorporaría a mi puesto de trabajo, no me sentía con fuerzas y, finalmente, dejé de sentirme culpable.

A lo largo de todo el proceso, hubo varias cosas que me ayudaron a salir adelante. La principal fue hacer deporte. No lo dejé nunca. Me marqué un objetivo: correr una maratón. Esto me ayudó a estar fuerte por fuera y por dentro. También canto góspel, leo… y recomiendo no aislarse, pero sin hablar constantemente del tema; salir, dormir y descansar.

Los días en los que estaba más cansada, intentaba seguir adelante, pero es cierto que un día sentí una gran angustia y acudí a una entidad de ayuda a personas con cáncer, la Fundació Oncolliga (Catalunya), y la psicooncóloga me ayudó. Le doy las gracias por su ayuda, que fue muy valiosa.

Ahora puedo decir que soy otra persona: intento no juzgar a los demás y soy más empática. El cáncer me ha cambiado e, incluso, doy las gracias por lo que he vivido.

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