Germán, México
Todo empezó en enero del 2020 con una tos, la cual ningún doctor atinaba de donde o porque la tenía.
Pase por varios especialistas y nada.
Hasta julio me hacen una tomografía y ahí empezó el encuentro con mi cáncer de pulmón.
Lo mayores desafios fueros varios, desde saber porque a mí?
Si yo no fumaba y tenía una alimentación buena y era muy activo.
El saber que me pasaría y como enfrentar está enfermedad.
Y adónde tratarme.
Porque el doctor me decía que había un médicamente nuevo que atacaba directamente al tumor. O sea tratamiento dirigido. Pero costaba muy muy caro.
Pues gracias a Dios y después de sufrir la noticia de que mi hija también la diagnosticaron con cáncer de mamá triple negativo, nos enteramos que en el InCan existía un protocolo con este medicamento y si lograba entrar me lo asignaban sin costo.
En el InCan siempre me han tratado muy bien, con buenos especialistas, estudios puntuales.
Yo les diría que tener cáncer no es el final, les aconsejo de apoyarse con un especialista de la salud mental, para que nos ayude a enfrentar está enfermedad.
Y siempre apoyarnos con la familia.
Y ponernos en mano de Dios.