Mi Hija Antonella Mya Belén , Perú compartida por Kateryn Fiorella
Antonella Mya Belén fue mi primera hija muy resiliente y valiente, ella partió hace poco y está al lado de Dios, como madre duele mucho pero sus señales que me envía ella está feliz y en paz y eso me consuela. El cáncer de hueso de tipo condroblastico llegó a nuestra vida sin avisar a su corta edad a poco tiempo de cumplir sus seis añitos del año 2025 y nos obligó a aprender nuevas palabras, miedos y silencios que nunca imaginé. Hubo días de hospitales largos, tratamientos y lágrimas a escondidas porque mi hija me tenía que ver fuerte y seguir hablándole, seguir siendo su seguridad, también hubo besos y abrazos largos, sonrisas y un amor inmenso que nunca se apagó. Como mamá, caminé con ella cada paso, y sobre mi sosteniéndome mi esposo y las familias y amigos que nos brindaban apoyo, la unión hace fuerza, yo siento que Dios no nos abandonó estaba allí sosteniendonos la mano con mi nuevo ser creciendo en el vientre, incluso cuando el camino se volvió muy duro. Mya Belén me enseñó que la fortaleza no siempre grita, a veces se expresa en una mirada tranquila o en seguir sonriendo con esperanza pesar del dolor que "todo va estar bien con mucha fé". Hoy su historia vive para recordarnos que detrás de cada diagnóstico hay una familia, una madre, un niño que merece acompañamiento, amor y esperanza. Acompañar el cáncer infantil no es solo tratar una enfermedad, es cuidar el alma del niño y de su familia. Necesitamos más apoyo emocional frecuente desde el día uno, más información clara, y más humanidad en cada proceso. Escuchar, sostener, no estresar más y no juzgar también salva mucho.