Persona con experiencia vivida de cáncer

rocio, España

¿Cómo empezó todo?

Todo empezó con unas pruebas genéticas para detectar una posible mutación en el gen BRCA1. El resultado de la prueba fue positivo y, desde ese momento, mi vida cambió. Me operaron, pero era tarde, el cáncer no sólo estaba sino que se había extendido bastante y tuvieron que hacerme una cirugía mucho más compleja a las pocas semanas. Lo pasé muy mal, fue doloroso, estaba muy asustada, con muchísima ansiedad y mucho estrés. Al poco de la operación empezó la quimio... la verdad es que fue muy duro. Reorganizar de repente toda mi vida, mi trabajo, mis costumbres, mis planes... Desde entonces llevo 8 años sometida a controles constantes y a muchos cuidados.

¿Cuál fue el mayor desafío en tu experiencia con el cáncer?

El cáncer me puso delante de muchos desafíos, tanto físicos y emocionales como de adaptación a mi nueva situación porque la enfermedad y las curas trajeron consigo muchos cambios, Lo más difícil para mí ha sido y sigue siendo, aprender a convivir con la enfermedad y con la preocupación de que vuelva. Adquirí una conciencia muy clara de que no sabemos cuánto vamos a vivir y ver esto tan cerca y tan evidente me dio mucho miedo.

¿Qué fue lo que más te ayudó?

Desde el punto de vista emotivo además de la organización y la logística, es muy importante tener una familia presente y una red de personas dispuestas a sostenerme. Desde luego, poder contar con un hospital público de referencia ha sido sin duda alguna lo mejor que me ha podido pasar. En la parte de la actitud personal, lo que más me ayuda en este proceso es vivir al día, cuidando mi salud y disfrutando del presente que, en realidad, es todo lo que tenemos. Acepto mi condición y trato de quitar de mi cabeza todo aquello que no está en mis manos.

¿Cómo fue tu experiencia con el sistema de salud?

Como ya he dicho, poder contar con un hospital público es esencial en estos procesos tan costosos. Hay tratamientos que son tan caros que en otros sistemas acaban siendo oportunidades para unos pocos que se lo puedan permitir. Siempre sostendré que lo que más nos hace humanos es sentir empatía hacia el sufrimiento de otros y la capacidad de cuidar de los demás. Estoy muy agradecida a todos aquellos profesionales que me han estado apoyando en estos años y que siguen haciéndolo.

¿Cuál es tu mensaje de esperanza o tus palabras de consejo?

Tenemos ante nosotros un gran desafío. Las condiciones ambientales, el envejecimiento de la población y numerosas causas están haciendo que el cáncer sea una epidemia actualmente. Las nuevas terapias y el trabajo constante de los investigadores nos están haciendo avanzar rápidamente hacia nuevas formas de concebir la enfermedad oncológica. El objetivo de llegar a poder considerar un tumor como enfermedad crónica es una realidad palpable que, sin embargo, está estresando mucho el sistema. Los pacientes cada vez son más y los recursos cada vez son menos. Es por ello que hay que seguir sosteniendo con fondos públicos la investigación y los centros de tratamiento. Porque nadie está exento de esto y todos merecemos los mejores cuidados. Todo lo que se haga es poco.

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